16 oct. 2011

La semilla del amor

El amor empieza como la misma vida, desde una semilla que se tiene que tratar con mucho cuidado, alimentar con lo mejor que puedes ofrecerle, esperando que tu cariño hacia la semilla algún día rinda frutos. Esperas que esa semilla se convierta en un fruto hermoso, lleno de vida y saludable, esperas que ese fruto alcance la madurez para que cuando llegue la hora de ser probada, contengo el sabor más delicioso, que sea un éxtasis y pueda contagiar con sus néctares otros frutos, que así mismo, puedan proliferar la semilla del amor, como lo mas sagrado del universo, pues es lo que le da sentido a la vida.




Pero si a una semilla la infectas con mentiras y la envenenas, puede que jamas encuentres un antídoto para curarle la obscuridad que en ella se ha alojado. Una semilla infectada, si no se trata a tiempo, puede que se convierta en un fruto maligno, en algo que en su momento pudo ser lo más bello del universo, algo que pudo ser hermoso, se convertirá en lo más tenebroso, que supera los limites de lo que la imaginación conoce como maldad. Un fruto lleno de bondad puede llenar de vida y amor al fruto infectado, aunque parezca demasiado tarde, la magia que se alberga en un fruto amoroso puede combatir incluso fruto más podrido, al fruto mas dañado y corrupto, pero nunca va a poder ganar si en el fruto maligno no tiene fuerza de voluntad para limpiase de todos los males y entrar en un nuevo jardín con las demás frutas sagradas.....

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