9 nov. 2010

Subitamente

Súbitamente llego la inspiración para escribirte esto.
Tus muestras de cariño desorientaron mis sentidos y aturdieron mi corazón.
Cada momento del dia intente encontrar palabras adecuadas para que mi corazón pudiera expulsar todos aquellos sentimientos escondidos y guardados por tanto tiempo.

Pero al caer la noche, cayo también mi inspiración, pues un mínimo detalle, una mala jugada del destino provoco una reacción negativa en mi, destellos del pasado llegaron para deslumbrar mi presiente, pues lo que parecía un futuro resplandeciente se convirtió en un presente lleno de dudas y viejos temores.

Súbitamente recordé que no se puede bajar la guardia ni un segundo, pues el mejor de los golpes entra por donde nunca te lo esperas y el mejor combatiente sucumbe con una estocada en el corazón.
Las cicatrices ahora están sangrando, dentro de mis venas corre un calor intenso y un dolor retraído esta apunto de estallar.

El antídoto no se halla en una pócima maravillosa o en un néctar sagrado, el antídoto se halla en las entrañas de mi espíritu, en las profundidades de mi ser y en lo obscuro de mi alma.

Si en verdad quieres curarme de esta enfermedad mortal, no te esfuerces en encontrar el antídoto, pues es imposible encontrado.

Mejor inventa un remedio a este súbito dolor.

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